Poemas de Rodrigo Perea

Overcooked

Aldo Alcota, ensalada de personajes, 2012

cuando despertamos teníamos sombreros de chef

todos venían de países diferentes

no tuvimos tiempo de conocernos

 

correr sin pisar las líneas de las baldosas

resbalar en el hielo

caer al precipicio y esperar la cuenta regresiva

 

cambiar de trabajo de un momento a otro

sin posibilidad de elegir

sin sentarse a mirar el atardecer

sin descanso entre las paradas del camión

de un mapa borroso

 

no sabemos nada del otro

ni de los nuevos chefs que llegan

uno tiene problemas para caminar

pero sigue dando vueltas

en una cocina siempre en llamas

el Fuego Constante

 

no recordamos nada desde el acontecimiento

desde el dìa en el que hablamos con Kevin, el perro

estábamos todos juntos en un sueño

 

miramos dormir a Kevin

perseguir una pelota

rascar el sillón

estaba soñando como todos nosotros

despertó y nos dijo lo que ya sabíamos 

que el universo dependìa de cocinar mejores sopas

mejores pescados fritos

mejores papas fritas

que siempre eligiéramos el riesgo

que no teníamos que ser los mejores

que éramos parte de un mecanismo igual de grande que nosotros

 

a veces la cocina se llenaba de vegetales en el suelo

tomates del tamaño de nuestra cabeza

rodaban en el piso

apenas lográbamos levantarlos entre dos

pero seguían saliendo de una caja de madera

regados

como una cascada en una alberca de pelotas

de jitomates rojos 

nadábamos entre ellos para alcanzar los platos

el agua que corría por el suelo 

el jacuzzi que nunca tendríamos

 

una vez un chef cayó por el bote de basura

fue un accidente rápido

entre los empujones para terminar a tiempo

no pudo pedir ayuda

resbaló en el pozo

sólo alcanzamos a escuchar un grito

que se hacía más pequeño

que iba a terminar junto a las cenizas de la comida

que no podríamos volver a recuperar

 

viajábamos por ese universo en un bus de escuela 

a veces sin gasolina

pero el motor seguía siempre encendido

nuestros bolsillos sin dinero

no había descanso

dormíamos en ese mismo bus

 

despertábamos y pensábamos en ir a la cocina

empezar a limpiar el suelo

abrir temprano para los pingüinos

que siempre querían comer pescado frito desde temprano

a 15 grados bajo cero

 

fue en noviembre el último gran incendio

habían caído hojas secas en toda la cocina

hojas muertas acumulándose en el piso

algunos estaban por rendirse

se quedaron quietos mirando el acontecimiento

sin creer que hubiera algo que hacer

las llamas crecieron poco a poco

un extintor había caído al basurero sin fin

no había nada que hacer

esperar a que el viento fuera favorable

cuidar las orillas del mapa

yo sólo podía recordar las palabras de Kevin

y el rey de galleta

su voz me llegaba desde ecos

repeticiones de un nivel no superado

decía que recordáramos que el fuego era nuestro aliado

que era parte de nosotros

parte de todas las sopas y los pescados fritos

una chispa provocada que podíamos controlar

que el fuego lo había devorado todo en el futuro

a los otros chefs

que nosotros éramos los últimos

que          no          temían         al          Fuego            Constante

no podíamos perder sin intentar un salto

sin tomar una olla con las manos

para recordar algo de la vida antigua

 

nos habíamos convertido en prisioneros

atrapados en una cocina con cadenas colgantes

como Jesse Pinkman

cocineros de metanfetaminas

de sopa de cebollas

esperando a dominar la velocidad

el ritmo

cuatrocientos cocineros desconocidos

como uno

en la cocina más grande

que                    es                    el                     universo
con ingredientes desconocidos

recetas tan complicadas como algunas estrellas

recetas oscuras

listas de compras de súper

listas de órdenes por hacer

 

un día estaríamos listos

para componer algo gracias al fuego

atrevernos a incidir en la noche

correr el riesgo de cocinar en la oscuridad

 

Rodrigo Perea (Ciudad de México, 1997) Estudia Licenciatura de Lengua y literaturas hispánicas en la UNAM. Actualmente realiza una investigación sobre poesía chilena reciente en Santiago y prepara su primer libro. Hace coleccionismo de ocasión en rodrigoperea.tumblr.com

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