WOMAN TO WOMAN. Entrevista a Concha Ros

WOMAN TO WOMAN. Entrevista a Concha Ros. Por Marga diCi

Con motivo de la exposición que se celebra en el Centre Cultural La Nau, Sala Oberta, del 6 de marzo hasta el 1 de mayo SELF MADE WOMAN de la artista Concha Ros, Canibaal se acerca a la artista para dialogar con ella sobre su trabajo y sobre esta exposición que se engloba dentro de un proyecto más ambicioso. Podría decirse que Self Made Woman es el proyecto vital de una artista.

La obra de Concha Ros define los trazos de realidad que configuran esta sociedad. El lugar que la mujer ocupa en ella y el que quiere/debe ocupar. Los autorretratos de la artista han ido completándose con el paso de los años. La deconstrucción a la que son sometidos los múltiples cuerpos de la artista no deja de sorprender y mandarnos mensajes de reflexión sobre el papel que ocupamos como colectivo en la sociedad. Asistimos en esta exposición a una aparición «colorística» que acompaña a esos cuerpos inacabados como muestra de una madurez en el discurso filosófico de la artista.

 

En este proyecto reflexionas sobre los roles de género y el crecimiento personal. Aun con la concepción feminista actual, para muchas mujeres todavía supone un duro reto o un conflicto sobreponerse totalmente a ellos. ¿Crees que son compatibles? ¿Cómo los concilia Concha?

No, no son compatibles, por eso se hace tan duro ser feminista, aun hoy día, habiendo ya consumido casi 20 años de este siglo XXI. Si el feminismo es igualdad y los roles de género fomentan la desigualdad y los arquetipos (que inducen a la no-reflexión), es obvio que no pueden convivir en una sociedad que se pretenda igualitaria.

Bajando al terreno personal, os confesaré que los concilio a duras penas, aunque cada vez mejor, a fuerza de desembarazarme con mucho esfuerzo de preceptos inculcados desde la infancia y que visualizo como obstáculos en mi/nuestra pretensión de ser considerada «igual» a los hombres en los planos intelectual, sentimental y profesional.

Concha Ros, Dona calidoscópica, llapis sobre paper 240×140

¿Crees que la mujer tiene verdadera libertad para desnudarse plenamente sin sentirse desnuda?

No, en absoluto. Todavía no. (Adviértase mi tono optimista). Al menos no es el caso de las mujeres de mi generación, teniendo en cuenta que yo soy una mujer de 51 años, valenciana y de clase media, porque obviamente las sensaciones deben de cambiar en función de los parámetros que se manejen. El grado lo marca cuánto hayas podido, como mujer, desembarazarte de los roles asignados a nuestro género.

Tras el recorrido y las reflexiones de estos años, yo, por ejemplo, no tengo inconveniente en «exhibir» públicamente mi cuerpo dibujado, porque el objetivo no es exponer mi cuerpo, sino un cuerpo de mujer. Esto, que para mí hace tiempo hubiera constituido un acto de valentía, está a años luz de por ejemplo las absolutamente desprejuiciadas performances de la austríaca Elke Krystufek o, en el extremo opuesto, de lo que estaría dispuesta a mostrar de su cuerpo una mujer de un pueblo remoto con rígidas creencias religiosas.

Concha Ros, Voyeuse I, llapis sobre fusta, 40×40

 

¿En qué momento comienzas a «dejar de ser»? ¿Es un proceso gradual evolutivo o una ruptura radical a raíz de un impacto vital?

No creo que se pueda marcar un momento concreto. Me recuerdo rebelde, desde niña. Supongo que ahí ya intentaba dejar de ser… ciertas cosas que quizás se esperaban de mí.

Es ciertamente un proceso gradual, aunque con ritmos cambiantes. A veces es tan lento que casi se detiene…, y te acomodas. A veces coge tanta velocidad que no te da tiempo a asimilar los cambios, y te sientes efervescente. Por otro lado sí, por supuesto, también hay impactos vitales que primero te hunden y después te sirven para emerger a la superficie con una nueva mirada, mucho más libre.

Si pudieras borrar algo, ¿qué sería? ¿Qué te falta por perfilar?

He borrado muchas cosas a lo largo de esta vida. El problema es que, dependiendo de con qué lápiz y sobre qué papel hayas dibujado, la huella que queda es indeleble, por mucho que la borres… De todos modos, todo suma. Cada una de las líneas trazadas conforma la personalidad y la filosofía con la que vives tu vida. Unas veces por elección consciente y otras por descarte. En cuanto a lo que me falte por perfilar, la vida será la que me lo vaya diciendo, a medida que la viva.

Catálogo Self Made Woman, Universitat de València, 2019

En un principio pensaba hacerte una pregunta (¿por qué siempre en blanco y negro?), pero viendo la exposición y el catálogo de la misma se ha desdibujado, así que la reformulo: El trazo que siempre había sido blanco o negro en estos últimos trabajos muestra color, ¿es el indicativo de un periodo de madurez en la reflexión que iniciaste hace años?

En su día volví al blanco y negro porque sentía una necesidad imperiosa de depurar, de buscar la esencia de las cosas, coincidiendo con un periodo vital bastante convulso. También como una reivindicación de lo que yo siempre me había considerado, desde el punto de vista artístico: dibujante. En ese sentido fue quizás un nuevo acto de rebeldía, ahora que lo pienso… La introducción del color, tan tímida, de momento, no creo que obedezca a un grado u otro de madurez, sino más bien a una curiosidad por ir más allá, una vez «habiendo cubierto las necesidades básicas». ¡Veremos cómo evoluciona!

¿Qué te ha resultado más difícil dibujar el cuerpo o el alma? ¿O quizá dibujar el cuerpo no sea posible sin reflejar el alma?

Sin ninguna duda, el alma. Si me pongo a observar mis propios dibujos, puedo detectar al primer golpe de vista en cuáles se trasluce mi alma y en cuáles no, habiéndose convertido en trabajos más… «mecánicos». El trazo adquiere una dimensión especial cuando se ponen el alma y los cinco sentidos al hacerlo, cuando existe la concentración necesaria… ¡aunque es posible que esto sólo lo advierta yo!

Para finalizar: un mensaje más intimista o reivindicativo.

Es duro «hacerse» feminista. Te obliga a revisar y a cuestionar todas tus convicciones, y al hacerlo te das cuenta de que muchas de ellas ni siquiera son tuyas, sino que las llevas «impresas» en tu disco duro por educación, por imitación, por la comodidad de pertenecer a un grupo. Pero el esfuerzo vale mucho la pena porque, como le ocurre a mi Dona calidoscópica, descubres facetas de ti misma que nunca hubieras imaginado.

Como veis, el mensaje ha salido intimista y reivindicativo a la vez… ¡me resulta difícil separar ambas cosas!

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