La sutil patada de los contenidos en streaming. Por Adriana Chávez

Un artículo de Adriana Chávez basado en la entrevista a Joeren Koopman, CEO de NewBe.

Fotografía: ©Adriana Chávez

Yo no quiero ser la spoiler de esta película, pero sé que vosotros también estáis al tanto de esta movida en la que nos han embarcado de repente: si antes nosotros, la pobre gente del cine en Valencia, soñábamos con acceder a la productora EL DESEO, para ver cómo nuestros guiones se convertían en largometrajes con alfombra roja hacia los Goya, (delirios engendrados en la aquella adolescencia de Filmoteca y cine-fórum, y envenenados por las escenas de las fiestas en Cannes) hoy vemos por los suelos esos mil fragmentos del espejo en los que se ha quebrado el reflejo de un anhelo caducado: El Deseo proyecta ahora sus producciones a través de Filmin, -por elegir mi plataforma favorita- en la pantalla de tu móvil y a la hora que te venga en gana. Las pelis de Almodóvar, Ozon, Haneke, Östlund, Andersson o Von Trier, puedes verlas en muchas plataformas, y si quieres que la tuya llegue a ser vista también, ve recogiendo los pedazos del reflejo y acude, una por una, a hacer tu pitching a las plataformas que sepas de antemano que pueden estar interesadas en “desarrollo de proyectos”. 

Ve a los festivales, eligiendo aquéllos adonde está tu público, paga tu cuota e inscríbete para hacer tu pitching en la sección del mercado del festival.  Imprescindible encomendarte a la ley del “LMG” (estar en el Lugar adecuado, en el Momento adecuado, y con la Gente adecuada) azar puro, para que te toque el turno, porque si no has nacido en una familia de cine, tu éxito solamente dependerá de esta absurda ley “LMG”. 

Hace 40 años que dejé de ser adolescente. Soy una boomer. Y algunas veces tuve la fortuna de ser tocada por la varita mágica de LMG: he sido seleccionada en algunos festivales, subvencionada para escribir algún guion, cliente vendedora de mis producciones para Televisión Española y Punt Dos.

Pero apenas hace muy poco que me metí un zasca: ahora resulta que todos estos años produciendo por mi cuenta y riesgo, para encontrar un agente, son en vano. Ahora tengo que buscar un “Commissioner” en alguna de las plataformas más poderosas: Netflix, HBO, CANAL PLUS, Amazon, y en el mejor de los casos AMC UK (antes el canal MGM que veíamos a través de las antiguas emisiones de televisión). 

Cambiaron también, sutilmente como suelen hacerlo para que no nos demos cuenta, la calidad y la cualidad de nuestros proyectos: ahora estamos acostumbrados a acceder a contenidos rápidos pero que nos enganchan: si hemos comenzado el visionado de la serie en la estación del metro, podemos continuarlo mientras nos hacen la limpieza dental en el sillón de la higienista y terminarla en esas estúpidas reuniones en zoom de la comunidad de propietarios: reírnos solos ha pasado de ser una conducta cuestionable de la salud mental, a convertirse en sinónimo de cierto estatus: tenemos cinco gé, estamos suscritos a cualquier plataforma de vídeos sobre demanda, y hemos abandonado el horrible MEATSPACE, donde viven solamente los viejos: aquéllos que no tienen vida en el ciberespacio. 

“Qué triste”, -escucho al pasar- “qué cringe da esa gente que no tiene híper conexión ni virtualidad, condenada a habitar solo en su materialidad, atada a su espacio físico”. 

Las series lo petan en cualquier parte con esos contenidos de entre cinco y 11 minutos que se venden como churros para un público que requiere de un consumo rápido y en cualquier lugar. 

La bofetada al televisor ha dejado en una crisis de ansiedad a ese trono que ocupó durante más de 50 años en el salón de las familias, adonde, con suerte, un televisor de la generación “Smart” ocupa su lugar entre la clase trabajadora, la que, cuando los hijos ceden a abandonar el vídeo juego, consume Reality shows y telebasura. 

Desintegradas, las familias se han convertido  en grupos de entre dos y cinco elementos, y esas unidades familiares constituyen el embrión desintegrado y multiplicado del nuevo espectador: si en el pasado se necesitaba de un referente televisivo para socializar, hoy podemos afirmar que los nuevos contenidos han ocupado su lugar, y si quieres fardar de admin, tienes que sumarte a los suscriptores de al menos tres plataformas: Netflix, HBO y Amazon.

Tuve el placer, porque me he propuesto en esta vida disfrutarlo todo, de conversar con Joeren Koopman, un productor treintañero que fungió como jurado para la categoría de web series en la pasada edición de Cinema Jove en Valencia, donde yo actué como jurado de la asociación de mujeres cineastas de España, para elegir la mejor película.

Durante la entrevista con Koopman me percaté, guardándome la sorpresa como quien se come un papel con una confesión, de que no se había dado cuenta del cambio, pero que, en cualquier caso, le parecía favorable, porque de esa manera podían ofertar sus productos al mundo entero.

Y sí, en estos momentos hay mucha gente trabajando como agente seleccionadora de proyectos a desarrollar, o para elegir guiones, e incluso programas piloto para producir en estas plataformas.

¿Qué diría Truman Capote, si tuviera que hacer una crónica de la feria de las vanidades defenestrándose en Hollywood? 

A juzgar por una de las respuestas del joven productor, ni siquiera sería admitido como invitado. “Produce algo que tenga un buen texto, unos buenos actores, y búscate un equipo de gente joven” (recalqué la palabra joven a modo de pregunta y él insistió: “joven: sí) “Para que podáis iniciar un equipo en donde no solamente el guion deba ser bueno, sino los actores, la dirección y sobre todo la manera de venderlo: el envoltorio, el pitching”. 

Una vez levantada tras la metafórica patada, también le pregunté sobre sus propios productos: 

“NewBe es una productora especializada en producciones bajo demanda. Estamos en Amsterdam. Desarrollamos y producimos películas, series, documentales y formatos para todo el mercado de streaming del mundo Como una de las mayores empresas con mayor crecimiento en los países bajos, somos la única productora holandesa con formatos en las mejores plataformas. Entre otros títulos, NewBe es conocida por ”Heartbreak High Reboot” (Netflix), “The misfit film franchise” (Netflix y cines), la serie documental “Gewoon boef”  (VideoLand) “Meskina” (en cines a partir del 15 de julio) y por desarrollar “Single Town” (ITV2, HBOMax y Discovery+)

“Somos nativos digitales, desarrollamos y producimos desde nuestra posición de primera generación, para esos jóvenes de la demografía que hemos dejado atrás el visionado tradicional para consumir digitalmente y bajo demanda. El rango está entre los niños, los adolescentes y los jóvenes adultos hasta la generación milenial, entre los veinte y los treinta y seis años”. 

Por si no me había quedado claro, la metafórica patada me dejó fuera de su productora, de su mercado y de su audiencia. Volví a levantarme, di la entrevista por concluida y le di las gracias con toda sinceridad, porque alguien tenía que confirmarme que estoy caducada, doy mogollón de cringe y es hora de retirarme a producir solo para la tercera edad, aquí abajo en el MEATSPACE Lol. 

Pero el que ríe el último ríe mejor: en su productora casi la mayoría de los puestos técnicos de trabajo están ocupados por hombres. Casi no hay mujeres, que en cambio sí son mayoría en dirección, producción y demás tareas creativas y administrativas. En cambio, yo, con mis sesenta tacos, soy la ama de la cámara, el equipo de iluminación, edición y post-producción. También en dirección creativa, de actores, y realización. Y es que el tiempo no pasa en vano. 

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