La sal del tiempo. Poemas de Omar Balladares

Arnold Böcklin, Odiseo y Polifemo, 1896

La sal del tiempo. Poemas de Omar Balladares

Mi padre me contó de los secretos instantes

            en que las aves afirman sus pies en los troncos de los árboles

                       en una absurda pretensión por hacerlos volar

                     colmando de plumas sus brazos

                     aligerándolos con la eliminación de sus frutos

                        solicitando a los vientos que también hagan su parte.

 

Mi padre me dijo que la misma tierra en un acto de incoherente fe

                       cederá ante el pedido de sus hijos volantes,

                       …pero todo esto resultará en vano

                     si uno de esos árboles no se quiere elevar.

 

 Mi padre lo supo siempre

                     y por eso yace ahí

                       en la pendular espera del árbol

                                  que se anime para ayudarlo a volar.   

 

Sabía Ulises lo que había hecho

condenándose a la sal del tiempo.

 

Ahora yo pretendo ser digno de mi reino

            y busco no ser olvidado por mi prole

                       pero los minutos empujan las olas que rompen sobre mis pieles

                       amenazando este navío con el que me atrevo

                                   a batallar contra las Horas.

 

Me siento sobre la última butaca

en el vacío

las moribundas luces se posan sobre mí

Se acabó el verso triste

le bajan el volumen a la canción desesperanzadora

Ya no hay subtítulos ascendentes que certifiquen el inminente final

 

 Soy el personaje que no recibió su paga

librando las guerras de un actor principal

Soy la narrativa invisible

   un discurso que saborearán los otros

    cuando se atraquen de golosinas

     mientras yo noche a noche

     amenizo la sala con mis muertes

 

Yo solo quería… leerme en los créditos de este film

 

El viejo está consciente de lo que ha vivido

Por eso mastica lento para no morir ahogado por lo que come

Toma sus jarabes, jugos, infusiones, potajes y agüitas para alargar la estancia

Se masajea, contornea, se acomoda y se levanta/ 

     cuando sabe que la espalda le enemista

El viejo sabe cuándo el clima se le opone, le favorece o lo traiciona

Por eso cierra las ventanas para que un mal aire no le pegue

Yo en cambio abro todas mis puertas

para que la muerte conozca mi casa.

 

En aquel instante en que la nube roja intenta

enmudecer el ocaso

es cuando se inunda ella misma,

queriendo ahogar lo que resta del día.

Luego de esto tendremos que irnos y darle paso/

al denso alquitrán sobre el que transitan las nubes

Y yo, en esta arena, buscaré otro túnel para morir

Mi casa es hoy la tumba,

mañana no habrá quién limpie esta playa.

 

 

Fotografía ©Tyrone Maridueña

Omar Balladares Rodríguez (Guayaquil, Ecuador, 1979) magister en Literatura Española e Hispanoamericana.
Formó parte del Taller Literario “El Manglar” dirigido por el escritor Marcelo Báez Meza. Su obra poética ha sido reconocida en dos ocasiones al obtener la primera mención de honor en el Concurso Nacional de Literatura (2002) con su libro Masturversos (inédito) y al integrar el grupo de ganadores del Concurso de Poesía El Retorno y formar parte del poemario Trayecto Cero (2009) publicado por el Taller Cultural Retorno.
En narrativa publicó en el año 2000 el texto Infernario. En el año 2006 fue co-guionista del Cortometraje ganador “Gracias por su basura” (basado en uno de sus cuentos) del Concurso de Cortos organizado por la Universidad Santa María.
Ha presentado la obra de reconocidos autores de su localidad y ha sido invitado a varios encuentros literarios de su país: III Encuentro internacional de Poetas en Ecuador “Poesía en Paralelo Cero” (2011) y VIII Festival Internacional de Poesía de Guayaquil “Ileana Espinel Cedeño”(2015)
En el 2012 publicó su primer libro de poemas titulado El Designio de la Espuma.

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